Una gaviota revolotea dentro de la habitación,
queriendo salir.
_ Esperá, ahí voy… tengo que abrirle a la gaviota.
Desde afuera abro la puerta.
La puerta se abre hacia adentro.
La gaviota vuela hacia mi.
Atraviesa el marco de la puerta en una curva descendente,
Y sale. Ahora se eleva. Se ve el cielo.
Me pruebo un abrigo lleno de lentejuelas y brillos.
Tiene cuentas rosa o rojas, en forma de flor, y una capucha.
Es negro y entallado a la cintura, largo hasta el muslo.
_ Mira lo que encontre !
Me miro al espejo.
Me lo llevo o no me lo llevo ? Es gratis.
No me gusta como me queda. Me hace lucir mayor.
Abro la alacena y agarro un paquete de espagueti.
La pasta esta partida al medio.
Llevo el paquete abierto a la cocina.
En el camino la pasta se desparrama sobre el piso.
Como palitos chinos.
Deja un comentario